CUIDADO E INTELIGENCIA EMOCIONAL TEMPRANA EN ADOLESCENTES

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La adolescencia es un periodo de crecimiento del desarrollo humano que ocurre entre la pubertad y la edad juvenil .Aparte del aspecto biológico de esta etapa, las transformaciones psíquicas y emocionales  están completamente influenciadas por el ambiente social y la cultura.

     Dicho periodo es muy importante precisar que es una etapa en la vida del individuo que es muy crítica y en la que más dudas podrían surgir desde el punto de vista educativo, y hasta existencial. Al ser un periodo de transición entre la infancia y la adultez  el adolescente está sujeto a experimentar conflictos internos ya que ante los ojos y la percepción de sus padres y familiares (y demás adultos) ya no es un niño pero tampoco es un adulto que podría tomar decisiones propias.

    Los principales cambios psicológicos que experimentan los adolescentes están relacionados con los procesos biológicos de la pubertad, así como también con la necesidad de ir estableciendo patrones de conductas que lo caracterice y una “personalidad”  propia que aún se desconoce (aún no se formado como tal) porque suele estar en un  dinámico cambio y por ende no está establecida.

     Al ser la adolescencia una etapa de dificultades, transiciones, y descubrimientos muchos estudios han revelado la importancia del apoyo socio-emocional  durante la misma tanto en el aspecto de la salud física así como también en su bienestar psicológico. De ahí la importancia de concientizar a los padres y demás familiares de adolescentes  a que estos deben sentirse apoyados y comprendidos por los adultos de su familia así como de cualquier otro entorno social y nunca rechazado ni tampoco  menospreciado. Los padres también  deben hacerle comprender a sus hijos adolescentes que esta etapa de su vida  también llega con nuevas responsabilidades que estos deben asumir.

     También es muy importante que el adolescente haya crecido y haya sido educado en un entorno familiar donde se la hayan inculcados valores como la responsabilidad, la honradez, la lealtad, el respeto, la honestidad, la generosidad, el agradecimiento, etc., la inculcación de tales valores podrían ser muy determinantes de manera inmediata en su conducta pero también podrían moldear positivamente su personalidad ya de adulto y así se podrían evitar situaciones dolorosas y lamentables tanto para ellos mismos como para sus familiares y hasta para la sociedad en sentido general. Tan importante es la educación que reciben los hijos en las escuelas y colegios como la  formación que reciben en sus hogares de parte de sus padres y familiares y nunca debe considerarse que una sustituya perfectamente a la otra ya que ambas son complementarias.

     Es muy aconsejable desde el punto de vista integral del adolescente que sus padres se involucren o al menos se interesen en las actividades extracurriculares que  sus hijos deseen realizar, y sobre todo apoyarlos y alentarlos  si muestran mucho interés en practicar algún tipo de disciplina deportiva, o alguna afición por ejemplo, tocar algún instrumento musical, o cualquier otra actividad artística. La comunicación  entre padres e hijos debe  ser relativamente constante y fluida en ambas direcciones. Interesarse genuinamente en los amigos de sus hijos  es algo también que ayudara a fomentar la confianza de los adolescentes con sus padres.

     El hecho de que los padres inviertan tiempo de calidad en sus hijos esto le permitirá conocerlos lo suficientemente bien y que no sea un “extraño en casa”,  que apenas intercambian algunas palabras y se miren a las caras en algún momento del día. Esto le permitirá detectar cualquier conducta inusual en su hijo y podría prestarle ayuda de manera efectiva si el adolescente lo está necesitando.

     Las depresiones son relativamente frecuentes en los adolescentes por lo que los padres deben estar muy atentos a los cambios y señales que estos pueden emitir estos. Si observa alteraciones en la rutina diaria de sus hijos además de algunos síntomas como problemas para dormir, o si por el contrario está durmiendo mucho más de lo habitual ,un cambio en los hábitos alimentarios como falta de apetito o que está comiendo mucho más de lo que acostumbra, dificultad para concentrarse, así como también para tomar decisiones, etc. Una temprana  intervención por parte de un profesional competente en un episodio o trastorno depresivo podría ser de gran ayuda ya que esto  ayudaría al adolescente a sentirse mejor más rápido y también puede prevenir y/o retrasar episodios depresivos futuros.

   Los padres y demás familiares de adolescentes deben tratar de crear una atmósfera abierta, de comunicación  y de integración en el hogar y en toda la familia para estos,  ya que así sentirán mayor confianza para expresar sus preocupaciones e inquietudes tomando en cuenta que en dicha etapa ambos estados podrían estar muy presentes en la vida del adolescente.

Walter Mateo Cairo

Psicólogo Clínico e  Industrial

walter_mateo_cairo@yahoo.es